Por Ernesto Torrealba CNP 19.200
Imagina que estás viendo un concurso de belleza en la televisión. Sale la candidata número 5. De repente, tu corazón se acelera y piensas: "¡Guau! Ella es especial. Es la más bella, sin duda." ¿Por qué? Porque te recuerda a tu madre. Tu cerebro, en milisegundos, activó una regla interna: "Si se parece a mi mamá, entonces es bella".
Ahora, imagina al jurado profesional del concurso. Una de sus integrantes mira a la misma candidata y anota: "El óvalo facial cumple con la proporción áurea (Phi, 1.618...). La simetría entre el lado izquierdo y derecho es del 98%. En mis 20 años de experiencia, estas características predicen una percepción universal de armonía".
Ambos dieron una opinión. Pero, ¿son iguales? Para la filosofía y la neurociencia moderna, la respuesta es un rotundo no. La diferencia radica en la justificación. Por este simple detalle no todas las opiniones son respetables, es decir, todo el mundo tiene derecho a opinar, pero yo no tengo el deber de respetar esas opiniones.
El Juicio o la "Doxa": La fábrica de reglas de tu cerebro
Los antiguos griegos, especialmente Platón, llamaban Doxa a la mera opinión o creencia. Hoy sabemos que una opinión no es solo "lo que digo", sino la combinación de dos cosas, que el Psicólogo Fernando González: un hecho + una regla inventada.
- El Hecho: La candidata número 5 está en el escenario.
- La Regla Inventada (heurístico): "Las madres son bellas" o "Lo familiar es bello".
Según el psicólogo Daniel Kahneman (2011), autor de Pensar rápido, pensar despacio, tu cerebro tiene un "Sistema 1". Este sistema es rápido, emocional y automático. Para ahorrar energía, el Sistema 1 usa atajos mentales (heurísticos). Si algo nuevo se parece a algo que amas, tu cerebro libera dopamina y dicta sentencia: "Es bueno, es bello". (También ocurre si ese algo es desagradable para ti).
Aquí no hay análisis de datos; hay proyección emocional. Es un juicio válido para ti, pero es infalsable y subjetivo. No puedes convencer a otra persona de que la chica es bella solo porque se parece a tu madre.
La Episteme: La opinión con evidencia (La mirada del experto)
Ahora hablemos de un juez. Platón habría aspirado a que ella alcanzara la Episteme (conocimiento verdadero o justificado). Según la definición clásica de la epistemología contemporánea (como la que se estudia en la tradición de Gettier o en las ciencias cognitivas), el conocimiento es una creencia verdadera justificada. Un juez no elimina su opinión; la blinda con datos. (Que no es igual que el sesgo de autoridad).
- El Hecho: La candidata número 5 está en el escenario.
- La Regla Verificable: La proporción áurea (Phi) se asocia estadísticamente con la percepción de belleza (Marquardt, 2002). (Es un ejemplo, pueden tomarse otros criterios o variables).
- La Justificación: La experiencia (memoria procedimental de 20 años) le permite medir la simetría con la mirada, algo que un novato no puede hacer. (Se necesitan una 10 mil horas de práctica para ser considerado experto en alguna área), Esta idea se hizo famosa gracias al libro "Outliers" ("Fueras de serie") de Malcolm Gladwell publicado en 2008, basándose en un estudio científico del psicólogo Anders Ericsson sobre violinistas
Aquí, el cerebro de la jueza no usa el Sistema 1 (intuición rápida). Utiliza el Sistema 2: el pensamiento lento, deliberativo y analítico que reside en gran medida en la corteza prefrontal (Kahneman, 2011). Su opinión es pública, verificable y medible. Si mañana llega otro experto, ambos podrán debatir sobre ángulos faciales, no sobre los sentimientos que les despierta su progenitora, por ejemplo.
¿Qué tiene que ver esto con la Neuroeducación?
En el aula (y en la vida), vivimos intoxicados de Doxa. Los estudiantes opinan: "Este examen es injusto" (Regla inventada: las cosas difíciles son injustas), "No sirvo para las matemáticas" (Hecho: me equivoqué + Regla inventada: un error define mi capacidad).
Nuestro trabajo como educadores o aprendices no es eliminar la Doxa (es humana y necesaria para sobrevivir), sino elevarla a Episteme. Debemos enseñar a nuestro cerebro a preguntarse: "¿Qué evidencia tengo? ¿Estoy usando una regla emocional o una regla basada en datos?"
La próxima vez que opines sobre una persona, un estudiante o una situación, pregúntate: ¿Estoy viendo a la candidata del concurso o estoy viendo el reflejo de mi propia historia?
Referencias
- Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux.
- Marquardt, S. R. (2002). Dr. Marquardt’s decagon mask: A guide to facial beauty analysis. Journal of Clinical Orthodontics, 36(6), 339-348.



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